Copiapó se prepara para su Conferencia de Estaca con la visita de un Setenta de Área
La Estaca Copiapó de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días realizará su conferencia los días sábado 21 y domingo 22 de febrero de 2026, en el centro de reuniones ubicado en Rodríguez 1135.
La invitación está abierta no solo a los miembros de la Iglesia, sino también a amigos y a cualquier persona de la comunidad que desee participar en este encuentro espiritual.
Durante las dos jornadas se compartirán mensajes centrados en Jesucristo y en la familia, con el propósito de fortalecer la fe, ofrecer orientación y brindar un espacio de reflexión frente a los desafíos de la vida diaria.
En esta ocasión, la conferencia será presidida por el élder Norambuena, quien sirve como Setenta de Área en Chile. Su visita incluye reuniones con líderes locales y la enseñanza a las congregaciones de la ciudad.
El término “Setenta” tiene su origen en el Nuevo Testamento. En el Evangelio de Lucas se relata que Jesucristo llamó a setenta discípulos y los envió de dos en dos para enseñar y preparar a las personas (Lucas 10:1).
En la actualidad, dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, un Setenta es un discípulo llamado a testificar que Jesucristo vive y dirige Su Iglesia. Su responsabilidad principal es enseñar acerca de Él y fortalecer la fe de los miembros y de quienes desean acercarse al Evangelio.
Los Setentas trabajan bajo la dirección del Cuórum de los Apóstoles. Las Escrituras señalan que son “ministros viajantes” (Doctrina y Convenios 107:25), lo que implica desplazarse a distintas ciudades para apoyar a las congregaciones, capacitar a líderes locales y asegurar que el enfoque de la Iglesia permanezca centrado en Jesucristo.
Actualmente, seis Setentas de Área sirven en Chile. Cada uno recibe asignaciones específicas para visitar distintas regiones del país y atender las necesidades de las estacas y distritos.
El élder Norambuena forma parte del Consejo de Coordinación de Puerto Montt, que abarca desde Valdivia hasta Punta Arenas. Además, presta servicio en el sector oriente de Santiago, desde Pirque hasta Lo Barnechea. Su llamamiento, como es habitual en estos casos, tiene una duración aproximada de cinco años y no es remunerado.
Quienes sirven como Setentas mantienen sus responsabilidades familiares y laborales habituales, entendiendo este período como una etapa de servicio dentro de la Iglesia.
Consultado sobre cómo logra compatibilizar sus responsabilidades familiares, profesionales y eclesiásticas, el élder Norambuena reconoce que no es un proceso automático.
“La clave ha sido mantener prioridades claras. La familia es lo primero. El servicio en la Iglesia no reemplaza el hogar, sino que debe fortalecerlo”, señala.
Explica que el equilibrio requiere organización, comunicación constante y la disposición de delegar responsabilidades, comprendiendo que el equilibrio no significa perfección, sino constancia y humildad.
Tras años visitando distintas estacas y culturas, el Setenta de Área destaca una enseñanza central: la posibilidad de experimentar felicidad aun en medio de circunstancias difíciles.
“He visto familias enfrentar desafíos reales con esperanza, porque confían en Jesucristo y lo ponen en el centro de su vida”, comenta.
Añade que la fe no elimina las dificultades, pero sí transforma la manera de enfrentarlas, otorgando paz y dirección.
Para la Iglesia, la familia ocupa un lugar esencial. Es en el hogar donde se aprende a amar, a perdonar, a tener paciencia y a servir a los demás. También es el espacio donde los hijos desarrollan fe al observar el ejemplo de sus padres.
Según explica el élder Norambuena, cuando el hogar es más fuerte, las personas enfrentan mejor las adversidades, no porque desaparezcan los problemas, sino porque existe mayor unidad y fe para superarlos juntos.
El servicio como Setenta de Área ha fortalecido profundamente su testimonio de Jesucristo.
“He visto el Evangelio en la vida real. Personas que atraviesan situaciones complejas con fe sincera, jóvenes que confían en Dios aun cuando no todo es fácil. Eso confirma que Jesucristo no es solo una enseñanza, sino alguien real en la vida de quienes lo buscan”.
Entre las experiencias que han marcado su servicio, recuerda con especial emoción haber acompañado hace tres años al Ulisses Soares, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles.
Rememora que, siendo niño, leía las Escrituras junto a su padre e imaginaba cómo habría sido vivir en tiempos de Cristo. Al estar junto a un apóstol actual, sintió que esa historia cobraba vida y que el Señor continúa llamando apóstoles y profetas en la actualidad.
La visita a Copiapó tiene además un significado personal. En 2007, el élder Norambuena sirvió como misionero de tiempo completo en la ciudad, una etapa que marcó profundamente su vida.
“Regresar después de tantos años me llena de alegría y gratitud. Volver a ver a los santos y reencontrarme con personas de esta ciudad tiene un significado muy especial para mí”, expresa.
Con esta conferencia, la Estaca Copiapó abre nuevamente sus puertas a la comunidad, invitando a todos quienes deseen participar de un fin de semana dedicado a la reflexión, la fe y el fortalecimiento de la familia.

