Región - Actualidad

Un Centro Cívico para Atacama: infraestructura estratégica para un Estado regional moderno

Por Carlos Aguirre Barraza, Presidente Comisión de Desarrollo Regional, CChC Atacama,

Hablar de infraestructura pública es hablar de Estado, de ciudadanía y de futuro. En Atacama llevamos décadas distribuyendo oficinas, servicios y dependencias públicas en distintos puntos de la ciudad, muchas veces en inmuebles arrendados, adaptados o simplemente insuficientes para las necesidades actuales. Esta dispersión genera ineficiencias, mayores costos operativos y una experiencia deficiente para las personas, que deben recorrer varios lugares para resolver trámites esenciales.

La Región de Atacama merece un salto cualitativo en su arquitectura institucional: un Centro Cívico moderno, eficiente, pensado para servir a la ciudadanía y articulado en torno al corazón urbano de Copiapó, en el sector donde actualmente se emplazan la Delegación Presidencial, las oficinas del Gobierno Regional, la Biblioteca Regional de Atacama y otros servicios públicos, todo ello a pasos de la Plaza de Armas, el verdadero centro cívico y simbólico de la ciudad. Consolidar este perímetro —hoy fragmentado y con infraestructura dispersa— permitiría generar un polo cívico coherente, accesible y digno para las personas. No se trata solo de una obra emblemática, sino de una infraestructura
estratégica para fortalecer la gestión pública, ordenar el territorio y materializar la descentralización desde lo concreto.

Diversas regiones del país han explorado mecanismos para consolidar servicios en un solo espacio, integrando oficinas públicas, servicios municipales, salas multiuso, zonas de atención ciudadana, estacionamientos subterráneos y espacios comerciales u oficinas en niveles superiores.

Durante el reciente taller sobre la Ley de Financiamiento Urbano Compartido (FUC), organizado por la CChC Atacama, el Ingeniero Civil Sergio Gritti —past presidente del Comité Nacional de Concesiones y actual Consejero de la CChC— presentó un caso ejemplar de este tipo de soluciones, basado en un proyecto real desarrollado en Coyhaique en el que él participó directamente, reforzando así su solidez técnica y
experiencia.

En su exposición mostró una propuesta de edificio consistorial que combina, en una misma operación urbana, un edificio principal de cuatro niveles destinado a funciones municipales, tres niveles de estacionamientos subterráneos con más de 400 plazas, un zócalo de servicios y comercio, y un conjunto de oficinas distribuidas en varios pisos superiores. Esta solución configura un polo cívico moderno y autosustentado, tanto en lo financiero como en lo urbanístico.

Comunicaciones y Eventos

A través de este ejemplo, mostró cómo es posible integrar edificios consistoriales, oficinas públicas, comercio y estacionamientos en una sola operación urbana coherente y financieramente viable. Su exposición evidenció que las alianzas público-privadas son una herramienta real y moderna para destrabar infraestructura que, por la vía tradicional, tardaría años en concretarse

La pregunta es evidente: ¿por qué Atacama no podría liderar un proyecto similar?. Hoy contamos con una herramienta concreta para hacerlo: la Ley FUC, un mecanismo que permite a municipios y Minvu, en conjunto con los privados, impulsar infraestructura mediante prestaciones y contraprestaciones no presupuestarias, reduciendo la dependencia del financiamiento fiscal anual. A través del FUC, un proyecto de Centro Cívico —que podría integrar dependencias del Gobierno Regional, servicios públicos, salas de atención, estacionamientos subterráneos y un centro comercial para arriendo— es perfectamente realizable. El privado financia parte del proyecto a cambio de operar un estacionamiento o arriendo de oficinas en niveles superiores, mientras el sector público obtiene infraestructura moderna, digna y al servicio de la ciudadanía.

Este modelo combina eficiencia, control público y pertinencia territorial. Para una región que históricamente ha recibido una baja proporción de la inversión nacional en infraestructura, mecanismos como el FUC se vuelven especialmente valiosos para destrabar proyectos que la comunidad necesita con urgencia.

Un Centro Cívico para Atacama no solo mejoraría la experiencia ciudadana al concentrar servicios en un solo punto, sino que generaría un potente polo urbano, ordenaría el espacio público, modernizaría una zona estratégica de Copiapó y aumentaría el valor de los activos del Estado. Es una oportunidad para integrar movilidad, seguridad, áreas verdes y espacios de encuentro en un mismo proyecto estructurante. Como Comisión de Desarrollo Regional de la CChC Atacama, creemos que es tiempo de pensar en grande. La región necesita proyectos que miren hacia adelante y que traduzcan la descentralización en obras concretas. Las autoridades dentro de la Ley FUC tienen la facultad y la oportunidad histórica para liderar una iniciativa de este tipo, y el sector privado está disponible para colaborar de manera transparente y moderna a través del FUC.

La ciudadanía merece un Estado más accesible, eficiente y digno. Un Centro Cívico moderno es una pieza clave para avanzar en esa dirección. Hoy contamos con las herramientas, la experiencia y la convicción para hacerlo realidad. Lo que necesitamos ahora es dar el primer paso.