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Espacio Educativo Chamonate: cuando el amor y la dignidad reinventan la educación en Toledo

Tras una desvinculación masiva y traumática por parte de antiguos sostenedores, un equipo de educadoras y profesionales decidió reconstruir, desde cero y por convicción ética, un proyecto de educación libre, afectiva y comunitaria en el sector de Chamonate. Hoy cumplen su primer año como espacio independiente y no formal, apostando por un modelo pedagógico centrado en el buen trato y el aprendizaje en contacto con la naturaleza.

Lo que comenzó como una crisis laboral y humana se convirtió en un punto de inflexión que dio origen a Espacio Educativo Chamonate, iniciativa que hoy funciona como una alternativa de educación no formal para la infancia, basada en metodologías afectivas y pedagógicas alternativas. La historia parte el 5 de noviembre del año pasado, cuando todo el equipo docente fue desvinculado por los sostenedores del proyecto anterior.

La experiencia, que estuvo marcada —según relatan— por “incumplimientos laborales, retrasos de pagos, hostilidad y ausencia de condiciones laborales respetuosas”, provocó un desgaste profundo. Sin embargo, aquella fractura se transformó en un impulso. “Antes de educar a niños y niñas, primero debíamos cuidarnos como profesionales y humanos”, reflexiona el equipo fundador.

El proyecto educativo previo había sido creado por la misma directora que hoy lidera Espacio Educativo Chamonate, por lo que la esencia afectiva y humanista se mantuvo. Persisten pilares como el aprendizaje vivencial en contacto con la naturaleza, la pedagogía de la ternura y la metodología Lefebre Lever.

La diferencia más radical fue organizacional: pasaron de una estructura jerárquica a una comunidad horizontal. Además, el nuevo PEI integra aportes de la pedagogía Waldorf y los principios de Gabriela Mistral, Humberto Maturana y Paulo Freire.

En la práctica cotidiana, “una educación libre” —afirma el equipo— significa aprender sin miedo: sin amenaza ni castigo, con espacio para preguntar, equivocarse y crear. La “educación feliz” se expresa en aulas donde el afecto, la seguridad emocional y el vínculo son prioridad.

“Queremos que cada niño y niña sienta que su presencia tiene valor”, señalan. Ese enfoque está explícito en su PEI, que define una educación afectiva, inclusiva y basada en el buen trato.

Los referentes pedagógicos no son inspiración simbólica sino herramientas vivas:

  • Maturana: la biología del amor, el entorno bientratante, la co-crianza con las familias.
  • Freire: diálogo, pensamiento crítico, educación como acto liberador.
  • Mistral: centralidad del afecto, ternura y conexión con la naturaleza.

A diferencia de una escuela tradicional, Espacio Educativo Chamonate funciona como un espacio alternativo donde:

  • no existe competencia entre estudiantes
  • la naturaleza es aula viva
  • las familias participan como comunidad
  • los estudiantes rinden exámenes libres, según el decreto 2.272

Las jornadas son flexibles e intercaladas con talleres formativos, actividades artísticas y espacios de exploración ambiental.

Toledo, sector semi-rural, ofrece amplitud y aire libre. Ese entorno se transforma en campo de aprendizaje comunitario, culinario, emocional y ambiental. El PEI promueve consciencia ecológica y contacto cotidiano con la naturaleza, desde caminar y observar hasta cultivar y construir.

Uno de los sellos más potentes es la relación con las familias. No se las considera invitadas, sino parte activa del proceso. Las puertas abiertas no son metáfora: madres, padres y cuidadores colaboran con oficios, talleres, historias de vida, saberes y acompañamiento emocional.

El camino no ha sido fácil. El equipo enfrentó desafíos económicos, adecuaciones de espacio, tensión emocional posterior a la crisis y la complejidad de trabajar con múltiples niveles en un mismo entorno.

Pese a ello, lograron sostener el proyecto “con dignidad y amor”, mantener la matrícula y consolidar una comunidad comprometida. Hoy cuentan con un PEI propio y una organización pedagógica clara y orgánica.

Para su segundo año, el Espacio Educativo Chamonate se proyecta hacia:

  • mayor matrícula, manteniendo el vínculo familiar
  • nuevas áreas: huerto, talleres, aulas abiertas
  • ampliación del equipo docente y de apoyo
  • estabilidad económica sostenible
  • y formación continua en pedagogías afectivas

Buscan también alianzas con instituciones educativas alternativas, redes culturales y profesionales del bienestar integral.

En la mirada del equipo, crecer no es expandirse por volumen, sino por coherencia y pertenencia. Sueñan con más aulas vivas, más naturaleza, más arte y más comunidad. Visualizan un espacio educativo que continúe siendo un refugio de afecto y dignidad para la infancia local.

“Si alguien no sabe educar desde el amor simplemente no debería hacerlo”, afirman. Y ese principio, lejos de ser una frase inspiradora, es hoy la base concreta sobre la que se levanta toda la estructura —humana, pedagógica y ética— de Espacio Educativo Chamonate.