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“Talento en la Cima del Desierto” Copiapó se Ilumina con un Show de Artistas Locales

En la tranquila comuna de Copiapó, bajo el sol implacable del desierto de Atacama, nació una iniciativa que busca dar voz y escenario a los talentos artísticos de la región. Este fin de semana, la parcela 19  se convirtió en un vibrante centro cultural, donde decenas de participantes mostraron su arte ante un jurado especializado y un público cargado de expectativas.

La producción del evento estuvo a cargo de HYS Producciones, una empresa local dirigida por los hermanos Roberto, Alberto y David Soto. Roberto Soto, director general de la productora, comenta que el proyecto “surgió gracias al apoyo de amigos leales y entusiastas de la música”, destacando especialmente la colaboración de Luis Astudillo, gerente general de Altos Glaciares, quien facilitó el lugar y parte del financiamiento para construir el set.

“La idea era hacer algo en grande, algo digno para los artistas de Copiapó y alrededores. Hemos trabajado con nuestras propias manos para levantar este espacio”, compartió Roberto, visiblemente emocionado.

Su hermano Alberto Soto, segundo a bordo de HYS, explicó que el propósito principal es descubrir, promover y dar un espacio de crecimiento a los artistas locales. “Este evento es una plataforma para que el talento de Copiapó pueda brillar, muchos de los cuales no han tenido antes una oportunidad como esta”, afirmó.

Luis Astudillo, dueño de la parcela y amigo cercano de los Soto, expresó su apoyo incondicional a esta iniciativa:

“Yo siempre he creído en los sueños de los Sotos. Son trabajadores incansables. Aquí se han quedado hasta altas horas de la noche construyendo este escenario con sus propias manos. Decidí apoyarles porque también creo en la música y en el talento de nuestra gente”.

Esta pasión compartida no sólo busca entretener, sino también convertirse en un impulso social. Artistas jóvenes y veteranos, hombres y mujeres, se dieron cita para mostrar una diversidad de estilos: desde baladas románticas hasta música folclórica.

Un Jurado de Lujo

El panel de jueces estuvo compuesto por artistas y profesionales experimentados, como Elibeth Rubilar, cantante regional y jurado habitual en festivales locales, quien destacó el valor educativo y motivacional del evento.

“Aquí hay mucho potencial. Los participantes aprenderán, crecerán y se proyectarán gracias a esta experiencia”, afirmó Rubilar.

También formó parte del jurado Juan Pablo Vélez, músico y director de dos bandas con una larga trayectoria nacional, quien vislumbró grandes proyecciones para este proyecto:

“Este es sólo el comienzo de algo gigante. La producción ha sido impecable y profesional. Estoy seguro de que este evento hará historia en Copiapó”.

Eduardo Pinto, más conocido en el ambiente artístico como Franco el Gitano. Muy contento de estar participando en este proyecto de la productora HYS de los hermanos Soto y Don Luis Astudillo la Cabeza. Bueno, yo soy jurado y coach en este evento y muy contento de estar participando.

 Una gran oportunidad para los artistas que tenemos en la región para que se puedan desarrollar y a la vez que los vean a través de las pantallas que se va a transmitir este programa en directo. 

Voces que Inspiran

El evento reunió a participantes de todas las edades y estilos. Cantantes como Ingrid Dorador, quien se presentó por primera vez en un escenario de esta magnitud, y Raúl Araya, minero y cantante aficionado, hablaron con emoción de la experiencia.

“Es un agradecimiento enorme a los hermanos Soto, quienes han trabajado por años para darle una oportunidad a la gente como yo, que ama la música pero nunca tuvo un espacio así”, declaró Raúl, representante del Sindicato de Pirquineros.

Por su parte, David Vicente González, de 72 años y con una vida dedicada a la música, sintetizó el sentir colectivo:

“Eventos como este nos desconectan del estrés y nos conectan con lo que amamos. La música nos salva, y hoy Copiapó se lo merece”.

Epílogo: La Música como Motor Comunitario

El festival de talentos organizado por HYS Producciones no fue simplemente un espectáculo, sino un acto de comunidad, perseverancia y unión. Una muestra tangible de que los sueños, cuando se comparten, construyen puentes y escenarios donde antes sólo había tierra.

Con este hito, Copiapó no sólo es ciudad minera, sino también cantera artística en crecimiento. Una muestra de que, en el desierto más árido del mundo, las voces están lejos de secarse.