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Chañarcillo en el Mundial FIFA Sub-20: Chile venció en agonía pero merecidamente a una pálida Nueva Zelanda a la cuál dio muchas facilidades

Por Rodrigo Ferrada: Siguiendo a la Roja en el Grupo A en vivo.

La taréa no era fácil. Salir en el principal coliseo de Chile, a representar a la nación ante 50 mil almas de corazón rojo, hombres, mujeres, niños, ancianos, todos presentes, y todos esperando ver el «futuro esplendor», que pueda nacer aquí en este torneo mundial juvenil y que nos saque del letargo internacional que vivimos como Federación de Fútbol, es un gran peso.

A esto súmale tener que no solamente afirmar tu condición de local, sino que también llevar la carga de mostrar la tradición del dominio, belleza y calidad del balonpíe sudamericano, en un escenario adverso, con un arbitraje polémico, ante un rival, que, pese a ser desdibujado y que denotaba la escaza experiencia del fútbol de Oceanía, logró incomodar e incluso amenazar la ilusión nacional, mediante repetidas artimañas antideportivas, un poco de ayuda arbitral, pero además,  producto de varias concesiones que La Roja Sub 20 y su DT Nicolás Córdova deben analizar, ya que no se pueden permitir repetirlas ante su próximo rival, el potente Japón, ante el cuál el Nacional quedó rendido por su buen juego.

Pero antes de «desgranar el choclo», vamos por parte.

LA PREVIA Y LA ORGANIZACION DEL TORNEO

Pese al escándaloso error de la organización que dejó fuera del Estadio a muchos hinchas, incluso abonados para todo el torneo, que tenían las entradas en mano, pudimos ver un muy bien organzinado campeonato, donde se nota que la FIFA, el Gobierno de Chile, la Federación de Fútbol del país, entre otras entidades involucradas, han puesto mucho foco en la seguridad y que este torneo sea un modelo que demuestre que Chile es buena sede para eventos de esta categoría.

La seguridad, impecable, el sistema de entradas, moderno (tu carnet o pasaporte es tu entrada), el ambiente, muy lindo.

 

La hinchada nacional, que repletó el Julio Martínez Pradanos de Ñuñoa, estaba optimista, respecto del desempeño de los muchachos que saldrían a defender nuestros colores.

 

Luego del partido de Japón vs Egipto, donde los del Sol Naciente triunfaron sobre los Faraones, con estadio venido abajo a su favor incluído, vino la ceremonia inaugural, para que luego saliera ante gran delirio de todos, la escuadra nacional sub-20, un tierno abuelito, tal vez rememorando cuando hizo lo mismo en 1962, se levantó bandera en mano para comandarnos con un «CEACHEI»!, emocionante.

 

No puedo simplemente describir lo que se siente cantar el himno de tu país con 50 mil compatriotas al mismo tiempo en una copa del mundo FIFA, sobre todo con el ya mundialmente conocido «Chilean Acapella», nuestra costumbre impuesta en las canchas del planeta de seguir cantando el himno hasta el final cuando ya el tiempo formalmente fijado por la organización ha concluido.

EL MATCH

Bueno, ya estaba todo listo. «En la cancha se ven los gallos», era hora de entrar en acción, a las 20 horas comenzó el fútbol entre Chile y Nueva Zelanda.

Chile partió al ataque, pero tenía problemas en reorganizar sus líneas en caso de contra de los oceánicos, lo que dejaba espacios que no debían estar ahí.

En la mitad del primer tiempo, La Roja perdió impulso y los neozelandeses llegaron tres veces al arco defendido por quién se suponía no era el titular, Sebastián Mella, arquerazo que terminó siendo el salvador de Chile en varias ocasiones.

Pero todo esto era un mero espectro, Nueva Zelanda era un equipo muy débil, tosco e insípido, las acciones de peligro que creaba eran producto de errores nacionales, pero a los de Oceanía les costaba mucho poseer y controlar el balón, tratando de jugar, lo perdían con frecuencia, siendo este robado o interceptado por los chilenos en numerosas ocasiones.

El portero neozelandés. Henry Gray, molestó al público con su lentitud para poner la pelota en juego, y además, demostró tener serias deficiencias para jugar como cancerbero con los pies.

El duelo tuvo un vuelco en el comienzo del complemento, donde los neozelandeses salieron con todo y tras un cabezazo de Keegan Kelly que dio en el poste (48′), Mella se lució con una doble atajada ante Troy Putt y Stipe Ukich (50′).

Sin embargo, los locales recuperaron el control del duelo, producto de esta severa imprecisión en la circulación del balón de parte de los de Nueva Zelanda,  y en el 54′ Agustín Arce robó el balón en la salida del contrario y habilitó a Lautaro Millán, la prometedora «Joya», de Independiente de Avellaneda, quien sin pensarlo dos veces, sacó un derechazo colocado a un rincón del arco para desatar los festejos en la comuna de Ñuñoa.

El fútbol sudamericano y su tradición centenaria parecían estar primando sobre la inexperiencia oceánica, por historia más adeptos al  rugby, o su deporte nacional, el cricket.

Mario Sandoval y Juan Francisco Rossel (65′) estuvieron cerca de aumentar las cifras para un elenco nacional que intentó bajarle el ritmo al compromiso, encontrándose con la resistencia de una escuadra rival que no bajó los brazos pese a sus dificultades provocadas por su técnica poco refinada, y aquí, vino lo polémico, luego de una rápida salida desde el fondo, Nathan Walker cae dentro del área tras un leve roce con Matías Pérez y el árbitro pitó inmediatamente penal. El cuál pudimos ver claramente las 50 almas presentes, fue inexistente. Córdova pidió la revisión con la novedosa «tarjeta verde», elemento introducido en este certamen que permite a un elenco solicitar revisión de una jugada,  pero las imágenes, claras, hay que decirlo, no cambiaron la decisión del bosnio Irfan Peljto, que volvía a resucitar los fantasmas de Bocheardeau en Francia 98, cuando nos cobró un penal que nos costó el terminar sólo empatando con una ya vencida Italia, otra vez aparecían las dudas respecto de la FIFA, otra vez la adversidad referil. El Coloso de Ñuñoa quedó en silencio, el propio Walker se paró frente al esférico y no falló desde los doce pasos, decretando la igualdad 1-1 (85′).

Algunos hinchas empezaron a irse del Estadio, pero, esto no estaba sentenciado aún, así que la gran mayoría, nos quedamos dispuestos a seguir hasta el último segundo.

Parecía que el Equipo de Todos lamentaría un empate en su estreno, pero como dramático y agónico epílogo, en otro grueso error oceánico, a Gray se le soltó la pelota e Ian Garguez (90+6′) estuvo atento para aprovechar este desacierto, tomar el balón rebotado, y convertir el de gol de la victoria para felicidad de las 45 mil almas que asistieron esta noche.

La euforia fue total, el momento divino, faltaban solo dos minutos para el término del tiempo agregado, ya nada nos quitaría nuestro triunfo, ya nada pondría en duda que el mejor fútbol del planeta se juega en Sudamérica.

Con este resultado, Chile quedó con los mismos tres puntos que Japón pero con menor diferencia de gol, y ahora se verá las caras con los asiáticos en un partido que bien podría definir su clasificación a octavos de final, argumentos, La Roja tiene, pero debe afinar detalles, para evitar conceder oportunidades que incluso equipos tan pálidos como Nueva Zelanda puedan aprovechar, eso sí, hay que decirlo «con ayudita del diablo», ya que hemos visto el cobro del penal ya al menos unas 100 veces, y es, claramente, un choque futbolístico fortuito, «aquí y en la quebrada del ají», juzgue usted.

Crédito resumen: Canal de Youtube DSports