Región - Actualidad

Un sueño sobre rieles: el ferrocarril bioceánico que nace en Atacama

En la vasta Tercera Región de Chile, donde el desierto se encuentra con el océano y la minería con la agricultura, un proyecto de escala monumental está tomando forma. Se trata del corredor bioceánico ferroviario, una iniciativa que busca conectar los mares Atlántico y Pacífico a través de la Región de Atacama, convirtiéndola en un eje estratégico del comercio internacional para los próximos siglos.

El motor de esta visión es Roberto Masso, quien llegó a Atacama hace más de dos décadas y encontró en su clima, en su gente y en su cultura un nuevo hogar. “Mi esposa se enamoró de la región, del clima y de la gente agradable. Hoy día somos atacameños. Ella falleció hace un año y tres meses, pero seguimos trabajando por este sueño”, relata emocionado.

Desde 2001, cuando fue invitado a una reunión de Atacalar en Córdoba, no ha dejado de impulsar el proyecto ferroviario. Si bien muchos lo tildaron de loco, su perseverancia está dando frutos: recientemente se aprobó la construcción del megapuerto de Copiapó, una pieza clave para esta red de integración continental.

Un proyecto de alcance continental

La propuesta no se limita a carreteras —aunque fundamentales—, sino que pone al ferrocarril en el centro. La idea es ambiciosa: unir Chile con Argentina a través de dos pasos fronterizos, San Francisco (Catamarca) y Pircas Negras (La Rioja), para luego extender ramales ferroviarios hacia Brasil, Paraguay y Uruguay.

En su primera etapa, el tren llegará hasta Argentina. En la segunda, se conectará con el ferrocarril Belgrano, alcanzando el sur de Brasil y enlazando a cinco países en un solo corredor de comercio.

“Con este proyecto traeremos carga de todo el Mercosur a nuestros puertos en la costa del Pacífico. Atacama pasará a ser número uno económicamente en el país”, afirma con convicción Masso.

El proyecto contempla dos grandes terminales marítimos: el megapuerto de Copiapó y el megapuerto de Chañaral, que tras 16 años de gestiones ya cuentan con zonificación aprobada. Ambos estarán conectados a la red ferroviaria, lo que garantiza su viabilidad a largo plazo.

Roberto Masso es categórico: “Los puertos dejan de ser viables si no tienen buena conexión. Por eso el ferrocarril es esencial”.

La magnitud del plan ha traspasado fronteras. El corredor bioceánico ha sido presentado en once países de África, además de Inglaterra, España, Estados Unidos y Canadá. Incluso recibió el visto bueno del Congreso de EE.UU. como un proyecto humanitario de gran escala para el próximo milenio.

Asimismo, fue incorporado al GESARA, una alianza de 209 países, donde obtuvo la máxima calificación como el mejor proyecto sudamericano. Esto ha atraído el interés de al menos siete organizaciones internacionales dispuestas a invertir.

Un futuro en movimiento

La visión es clara: Atacama como epicentro logístico de Sudamérica. Desde sus aguas profundas partirán trenes y barcos que unirán continentes, impulsando la minería, la agricultura y la pesca artesanal de la región.

“Me abracé a ser atacameño y me siento complacido”, asegura Masso. Lo que empezó como un sueño personal hoy se proyecta como un legado colectivo: un ferrocarril internacional que promete transformar la Tercera Región y marcar el rumbo económico de Chile para los próximos 500 años.