200 cuecas para Paipote: tradición, música y comunidad en la Villa Estación
Por cuarto año consecutivo, la Junta de Vecinos Villa Estación Paipote, encabezada por su presidenta Isabel Neira Molina, organiza uno de los eventos folclóricos más esperados de la región: las 200 cuecas para Paipote. Una jornada que mezcla tradición, identidad nacional y comunidad, y que este 6 de septiembre promete reunir nuevamente a cientos de vecinos y visitantes.
Una fiesta que une generaciones
Lo que comenzó tímidamente con 100 cuecas se transformó en un desafío mayor: bailar 200. Desde entonces, el evento ha crecido en convocatoria y entusiasmo.
“Cada año se nos presentan nuevos retos, pero siempre logramos salir adelante. Y lo más lindo es que cada versión es más entretenida que la anterior”, señala Isabel Neira.
La actividad no solo convoca a agrupaciones locales como Espuelas del Desierto, el Club de Cueca Oro y Plata, la Academia Folclórica Jimena Contreras y el Taller Alma, Corazón y Cueca, sino que además atrae a visitantes de Copiapó, Caldera y otras comunas, convirtiéndose en un punto de encuentro para la familia cuequera y los amantes de la chilenidad.
Más que baile: identidad y comunidad
El evento se realizará en la cancha Inca de Oro, ubicada en Collipulli 1834, Paipote, desde las 10:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche, con entrada gratuita.
Además de las presentaciones folclóricas, los asistentes podrán disfrutar de puestos de comidas típicas, como los choripanes ofrecidos por Espuelas del Desierto, y variadas ventas organizadas por los propios vecinos.
“Esto nos ha validado como organización y cada año más vecinos nos preguntan cuándo serán las cuecas. Se espera con mucha alegría, porque no solo se baila, también se comparte, se compra y se disfruta en familia”, comenta Neira.
Voces que dan vida a la tradición
Para María Villanueva, de la agrupación Escuela del Desierto, la experiencia ha sido una constante de apoyo y hermandad:
“Llevamos cuatro años participando y siempre es una instancia de encuentro. Invitamos a todos los vecinos y visitantes a sumarse, porque es una actividad muy bonita y familiar”.
El entusiasmo también se refleja en las nuevas generaciones. Diego Tapia Villanueva, joven participante, destaca el valor cultural del evento:
“Para mí la cueca es pasión, identidad y también una forma de entretención física. En el colegio participo en distintas actividades y esta fiesta es una oportunidad única para mantener viva nuestra tradición”.
Una invitación abierta
Las 200 cuecas para Paipote no son solo un espectáculo, sino una instancia participativa. Las agrupaciones no se limitan a presentarse, también invitan al público a bailar, logrando que cada asistente sea protagonista de la fiesta.
“Es un espacio interactivo, nadie se queda sentado mirando. Todos tienen la oportunidad de bailar, reír y compartir”, recalca Isabel Neira.
La invitación está hecha: el sábado 6 de septiembre, desde temprano y hasta que suene la última cueca, Paipote será escenario de un encuentro donde tradición y comunidad se entrelazan en un mismo zapateo.

