Política

“Lo que soy se lo debo a Atacama”: Ericka Portilla y la fuerza de sus raíces en su candidatura al Congreso

  • La abogada atacameña y militante comunista, se refirió al desafío de trabajar por un cupo en el Congreso, señalando que “me interesan que el liderazgo político desde Atacama abra la puerta a la ciudadanía para llegar al Congreso”.

La abogada y exautoridad regional Ericka Portilla Barrios, nacida en Potrerillos y criada en Diego de Almagro y Copiapó, asume un nuevo desafío: ser candidata a diputada por el distrito 4 en la lista Unidad por Chile. En esta conversación con Diario Chañarcillo, Portilla recorre su historia personal, marcada por el servicio público, y explica cómo sus convicciones éticas y su arraigo con Atacama se traducen en una propuesta política para la región.

Ericka, ¿cómo llegas a esta candidatura? ¿Fue una aspiración personal o una decisión colectiva?

Mi candidatura la siento como una consecuencia natural, fruto de mi pertenencia a Atacama, de mi militancia en una colectividad centenaria como el Partido Comunista y del trabajo sostenido que he realizado en el servicio público. Me honra que mis compañeros y compañeras me hayan propuesto, porque esta candidatura surge desde la comunidad. Para mí es un desafío, pero sobre todo un honor, porque esta región ha marcado toda mi vida.

Tú hablas mucho de tu arraigo con la región. ¿Cómo se expresa en tu historia personal?

Yo nací en Potrerillos y viví en Diego de Almagro hasta los 13 años. Estudié en la escuela Aliro Lamas Castillo, en plena esquina Balmaceda con Vivar. Soy hija de una profesora, Marisol Barrios, y de un trabajador de la minería, Claudio Portilla, que partió como garzón en El Salvador y luego trabajó en la mina. Ellos construyeron con esfuerzo un hogar para mí y mis hermanos, primero en Diego y después en Copiapó. Ese origen marcó mi vida. Soy hija de la educación pública, de la cultura minera, de la vida comunitaria de Atacama. Eso me ha dado una identidad de mujer trabajadora, que siempre ha sentido que su lugar es servir a los demás.

Has tenido varios cargos en la función pública. ¿Qué aprendizajes te dejan?

Muchísimos. Fui seremi de Transportes y Telecomunicaciones entre 2014 y 2016, en los duros días de los aluviones de 2015. Recuerdo el dolor de las pérdidas, pero también el orgullo de ver cómo Atacama se levantó colaborativamente. Luego, como gobernadora de Copiapó, enfrentamos de nuevo los aluviones de 2017, apoyando a las familias, coordinando emergencias. Después trabajé como abogada en el municipio de Copiapó y también en el proceso constituyente de 2020. Y hasta hace poco fui directora regional de INJUV. Todo eso me ha dado experiencia, pero también vínculos concretos con las comunidades. He vivido en carne propia la resiliencia de Atacama.

¿Qué temas te movilizan desde esa vivencia personal?

Mis convicciones están cruzadas por mi historia. Pienso en las juventudes: su derecho a la educación, a la salud mental, a oportunidades reales en la región. Lo viví de cerca en el INJUV. Pienso también en los adultos mayores, porque cuido a mis padres y sé lo insuficiente que es el actual sistema de cuidados. Siento una deuda con las y los docentes y asistentes de la educación, porque vi a mi madre desvelarse por sus estudiantes. Y pienso en los trabajadores de la minería, de la salud, en las mujeres que muchas veces enfrentan mayores obstáculos. Todo eso no son solo ideas: son vivencias que quiero transformar en leyes y políticas públicas.

En tu gestión en INJUV hiciste pública una experiencia personal muy significativa: ser familia de acogida. ¿Qué aprendiste de eso?

Me cambió la vida. Ser familia de acogida me permitió cuidar de una guagüita en situación de vulnerabilidad. Lo hice porque estoy convencida de que la infancia debe ser protegida y acompañada con cariño y seguridad. Hay niñas y niños en residencias que necesitan un tránsito amoroso hacia una familia adoptiva o de origen. Esa experiencia me inspiró aún más a luchar por un sistema de protección a la infancia que funcione mejor. Fue un acto personal, pero también un compromiso político y ético.

¿Cómo proyectas tu campaña en el territorio?

Escuchando. Me interesa dialogar con las juntas de vecinos, con los gremios, con los colegios profesionales, con los trabajadores del transporte, de la salud, de la minería. Ellos saben cuáles son sus necesidades. Quiero que el Parlamento sea la amplificación de esas voces. Ya una vez la comunidad confió en mí y espero que vuelva a hacerlo, para ser una representación efectiva de Atacama, no desde Santiago, sino desde la vida que compartimos aquí.

Ericka, ¿qué mensaje final le das a la región en esta candidatura?

Que esta candidatura no se trata solo de mí. Se trata de nuestras familias, de nuestra historia compartida, de nuestras luchas y sueños. Soy atacameña nacida y criada aquí, y todo lo que soy se lo debo a esta tierra. Quiero devolverle con trabajo, con compromiso y con ética lo que Atacama me ha dado.