La Transformación del Turismo: Perspectiva de Género y Liderazgo Femenino en Atacama
Columna de opinión
En un mundo que avanza hacia la equidad, el sector turístico no puede quedarse atrás. La integración de la perspectiva de género en el turismo no es solo una cuestión de justicia social, sino también una estrategia inteligente para el desarrollo sostenible y la innovación en uno de los sectores más dinámicos de la economía global.
El turismo, tradicionalmente considerado como una industria neutra en términos de género, esconde realidades complejas que perpetúan desigualdades estructurales. Las mujeres representan una mayoría significativa de la fuerza laboral turística, pero su presencia disminuye drásticamente en posiciones de liderazgo y toma de decisiones. Esta brecha no solo afecta a las mujeres individualmente, sino que también limita la visión y el potencial del sector en su conjunto.
Si bien se ha avanzado a nivel nacional, los desafíos persisten. La brecha salarial, la doble carga de trabajo doméstico, el cuidado y la esfera profesional, y los estereotipos culturales continúan siendo obstáculos significativos. Además, es necesario reconocer que no todas las mujeres enfrentan las mismas barreras; factores como la clase social, la etnia, la edad o la ubicación geográfica generan realidades diversas que requieren abordajes específicos.
El turismo representa para Atacama una oportunidad invaluable de desarrollo sostenible. Nuestros paisajes únicos —desde el florecimiento del desierto hasta la puna de Atacama— constituyen un patrimonio natural que el mundo anhela conocer. En este escenario, las mujeres han demostrado ser guardianas excepcionales de estos tesoros, combinando la preservación cultural con la innovación empresarial.
El avance hacia un turismo con perspectiva de género en Atacama no solo beneficia a las mujeres directamente involucradas, sino que fortalece al sector en su conjunto. Un turismo más diverso e inclusivo es también más resiliente, innovador y competitivo. Los datos respaldan esta afirmación: los destinos que han implementado políticas activas de equidad de género muestran mejores indicadores de satisfacción, sostenibilidad y rentabilidad.
Incorporar la perspectiva de género no es un «extra» opcional, sino un componente esencial de un turismo más justo, sostenible y próspero. El camino hacia la plena equidad es largo, pero cada paso cuenta. Debemos comprometernos en Atacama a seguir trabajando por un turismo que refleje y promueva una sociedad más igualitaria. El futuro del turismo sostenible será con perspectiva de género, o no será.
Marcela Godoy Espinoza
Ingeniera en Turismo
Frente Feminista Atacama, Frente Amplio.

