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Misión, Fe y Familia: Un Reportaje en Profundidad con el Presidente de la Misión Chile La Serena Pace Mcconkie

En una entrevista extensa y reveladora, el Presidente de la Misión Chile La Serena Pace Mcconkie se abrió sobre su papel en la reciente creación de la misión Chile La Serena, compartiendo detalles íntimos de su vida familiar y la doctrina que guía su labor misionera. Acompañado por su esposa, la Hermana Marilyn Mcconkie, y respaldado por la cercanía de su familia cuatro hijos y cinco nietos, Mcconkie ofrece un panorama integral de la misión y de la visión que impulsa a esta organización en Chile.

 

Orígenes y Contexto Familiar

Desde el primer momento,  Mcconkie destacó que su labor misionera es, ante todo, una extensión de su vida familiar y de la fe que él y su esposa han cultivado a lo largo de los años. «Usted vino acá con su familia», menciona en tono cálido y cercano, evidenciando la importancia que la unidad familiar tiene en su misión. En este contexto, su testimonio personal resuena con la esencia del mensaje que la iglesia busca transmitir: la familia es la piedra angular de la vida espiritual y social.

Esta conexión entre el servicio misionero y la vida familiar se refleja en el compromiso que él y su esposa asumen, sin importar la distancia o los desafíos que puedan surgir en un territorio extranjero. La presencia de sus hijos y la esperanza puesta en las futuras generaciones refuerzan la idea de que el Evangelio restaurado no solo transforma la vida individual, sino que también sella vínculos familiares para la eternidad.

La Labor del Presidente de Misión

Con voz serena y decidida, Mcconkie describe sus responsabilidades con un profundo sentido de privilegio y deber. «Es mi privilegio y responsabilidad establecer una nueva misión de la iglesia, la misión Chile La Serena, y presidir sobre la misión», afirma. Durante la entrevista, se enfatiza el compromiso de supervisar a más de 115 misioneros, la mayoría jóvenes entre los 18 y 25 años, quienes son enviados con el propósito de predicar el Evangelio de Jesucristo restaurado.

Además, se resalta la particularidad de contar también con algunos matrimonios misioneros, cuyos miembros, a pesar de tener 70 años o más, demuestran que el llamado al servicio no tiene límite de edad. La diversidad en edades y experiencias dentro del grupo misionero subraya la importancia de la misión como un esfuerzo intergeneracional, donde cada integrante aporta una perspectiva única para la difusión del mensaje cristiano.

 Visión y Metas de la Misión Chile La Serena 

La misión que Mcconkie lidera tiene una duración total de tres años, de los cuales ya han transcurrido ocho meses, lo que permite apreciar tanto los logros iniciales como los desafíos que aún se avecinan. La misión se extiende a lo largo de diversas regiones de Chile, organizándose en distritos que incluyen localidades como Vallenar, Ovalle e Illapel, en coordinación con los líderes locales de estacas, entre ellas la de Copiapó.

La visión de esta misión es clara: invitar a las personas a venir a Cristo, ayudarlas a recibir el Evangelio restaurado y, en consecuencia, abrir las puertas a las bendiciones eternas. Mcconkie explicó que el proceso de conversión y compromiso implica una serie de ordenanzas sagradas –fe en Jesucristo, arrepentimiento, bautismo, confirmación y la recepción del don del Espíritu Santo– elementos esenciales para que cada individuo pueda avanzar espiritualmente y vivir de acuerdo con los preceptos divinos.

Estructura Organizacional y Doctrina: Un Legado de Autoridad y Revelación

Destaca la estructura jerárquica y doctrinal de la iglesia, un pilar fundamental en la labor de los misioneros. El Presidente de la Misión Chile La Serena Pace  Mcconkie reafirma la autoridad del Presidente Russell M. Nelson, a quien reconoce como profeta, vidente y revelador, y explica que su liderazgo se complementa con la primera presidencia y el quórum de los doce apóstoles. Esta estructura se remonta a los días antiguos, cuando figuras bíblicas como Santiago, Pedro y Juan desempeñaron roles similares en la administración del Evangelio.

Asimismo, aclara que la restauración del Evangelio en la última dispensación se logró a través del profeta José Smith, quien fue llamado para restablecer la verdadera doctrina y organización de la iglesia. Según Mcconkie, esta restauración no solo revivió las antiguas llaves del sacerdocio, sino que también sentó las bases para que la iglesia se consolida como el reino de Dios en la tierra, guiada por un mensaje que trasciende el tiempo y las fronteras.

El Evangelio Restaurado y el Valor de la Familia

Uno de los ejes centrales del discurso de Mcconkie es el papel insustituible de la familia en la obra de la iglesia. Para él, la familia es «la unidad básica de la iglesia», y a través de las ordenanzas –incluido el sellamiento eterno– se garantiza que las bendiciones del Evangelio perduren más allá de esta vida terrenal.

Citando antiguas promesas hechas a Abraham, Mcconkie subraya que el convenio establecido con nuestro padre Abraham extiende bendiciones no solo a él, sino a toda su descendencia. Este mensaje de esperanza y de unión eterna es lo que motiva a los misioneros y a los fieles a vivir una vida comprometida con los principios de Jesucristo, reconociendo que la verdadera felicidad se encuentra en la comunión familiar y en la adhesión a los preceptos del Evangelio.

 Sostenibilidad Económica y Servicio Desinteresado

Otro aspecto relevante mencionado en la entrevista es la forma en que la iglesia se sostiene económicamente y promueve un modelo de servicio desinteresado. La institución se financia a través de la ley de diezmos, en la que sus miembros contribuyen con el 10% de sus ganancias. Estos fondos se destinan no sólo a la construcción de templos, capillas y escuelas, sino también a programas humanitarios que asisten a comunidades en crisis.

El presidente Mcconkie enfatiza que, a diferencia de muchas organizaciones religiosas, los líderes y miembros de la iglesia no reciben un salario por su servicio. «Todos trabajamos sin ningún salario», declara, destacando el valor del sacrificio personal y la vocación altruista que caracteriza a quienes han decidido seguir el llamado de Dios. Este enfoque resalta la importancia del servicio desinteresado, donde cada acto de fe contribuye a la edificación de un reino que trasciende lo meramente terrenal.

 Conferencia de Estaca: Un Espacio para la Edificación y la Comunidad

La entrevista también arroja luz sobre la relevancia de las conferencias de estaca, reuniones periódicas que congregan a los miembros de la iglesia para recibir instrucción, testimonios y dirección espiritual. Estas conferencias funcionan de manera similar a una diócesis, abarcando diversas congregaciones locales –barrios, ramas y otros agrupamientos– y ofreciendo un espacio donde la comunidad puede fortalecerse en su fe y compromiso.

Durante estos encuentros, se destacan valores como la solidaridad, el servicio mutuo y la importancia de hacer convenios con Dios. La oportunidad de reunirse y compartir experiencias se convierte en un momento crucial para la edificación de la comunidad y para reafirmar la misión común de invitar a más personas a vivir conforme a las bendiciones del Evangelio.

 Un Llamado Universal a la Ciudadanía

Finalmente, el mensaje que emana del Presidente de la Misión Chile La Serena Pace  Mcconkie trasciende el ámbito exclusivo de la iglesia y se dirige a toda la ciudadanía. Desde Copiapó, invita a cada persona a acercarse a Cristo y a experimentar las transformaciones que trae consigo el Evangelio restaurado. «Nuestro mensaje es venir a Cristo y participar plenamente en las bendiciones del Evangelio», concluye, haciendo un llamado urgente a quienes buscan un camino de fe, esperanza y renovación espiritual.

Este llamado se enmarca en una visión amplia, donde la construcción del reino de Dios en la tierra es una tarea compartida por todos los creyentes, sin importar su origen o condición. La invitación es a mantener lo verdadero y lo hermoso, a dejarse guiar por los principios eternos y a trabajar juntos para que la luz del Evangelio ilumine cada rincón del mundo.

El la entrevista exclusiva para diario chañarcillo con el Presidente de la Misión Chile La Serena  Pace Mcconkie revela una profunda intersección entre fe, servicio y familia. Su labor en la misión Chile La Serena  no es solo un compromiso institucional, sino una misión de vida que se fundamenta en la restauración del Evangelio y en la promesa de bendiciones eternas para todos los que se unen a este camino. Con una estructura organizacional basada en la autoridad de líderes consagrados y un modelo de servicio desinteresado, la misión se perfila como un faro de esperanza y transformación en la sociedad chilena y en el mundo entero.

A través de sus palabras, se evidencia que la verdadera fuerza de la iglesia reside en su capacidad de unir a las personas en un propósito común, de elevar la fe en Cristo y de cimentar relaciones familiares que perduren más allá del tiempo. Un mensaje que, en estos tiempos de cambio, invita a todos a reencontrar la paz, la comunidad y la esperanza en el Evangelio restaurado.