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5 de enero de 1859, comienza la Revolución Constituyente, cuando Copiapó quiso que Chile fuera una Democracia

Guillermo Cortés Lutz

Profesor / Doctor en Historia

Director Revista de Historia de Atacama -GEA

La Revolución Constituyente Liberal de 1859, liderada principalmente desde la ciudad de Copiapó, tuvo su origen en una serie de hechos y malas decisiones políticas emanadas del Poder Ejecutivo central. Entre sus causas fundamentales se encuentran el excesivo autoritarismo y conservadurismo del presidente Manuel Montt, particularmente  su obstinación por asegurar la sucesión presidencial en favor de Antonio Varas; la sistemática desatención a las demandas y necesidades de las provincias; el rol desmedido que ejercía la Iglesia Católica en los asuntos del Estado; la inexistencia de un sistema de educación pública y laica; la negación de derechos a las mujeres; y la ausencia de legislación que protegiera a los trabajadores, entre otras cosas.

Este conjunto de factores condujo a la determinación política de transformar el Estado de la República mediante acciones concretas, decisión que se materializó en la revolución iniciada el 5 de enero de 1859. Podría afirmarse que la fase inicial de este proceso se desarrolló entre los días 4, 5 y 6 de enero de ese año. Los acontecimientos se precipitaron cuando, en un acto de extremo autoritarismo, el intendente de Atacama, José María Silva Chávez, prohibió el derecho a reunión. Con esta medida, la tensión entre el gobierno central y los constituyentes alcanzó su punto de quiebre, llevando a estos últimos a tomar la audaz decisión de dar el salto armado hacia la toma del poder.

El  5 de enero de 1859  se produjo el hito fundacional de la revolución: el asalto al cuartel de Policía de Copiapó, en el que participaron Pedro Pablo Zapata y José Sierra. El episodio fue particularmente turbulento y, en muchos momentos, estuvo dominado por sectores del bajo pueblo, que destruyeron rejas, irrumpieron en salas de los juzgados y facilitaron la fuga de reos desde la cárcel. Algunos de los participantes y de los prisioneros liberados se embriagaron y continuaron protestando en ese estado, dando cuenta del carácter caótico y popular que adquirió la jornada.

El mismo 5 de enero, el intendente de la provincia de Atacama, representante del gobierno ultra autoritario de Manuel Montt, José M.  Silva Chávez comprendió que ya no contaba con posibilidades reales de restablecer su autoridad. En este contexto, el abogado José M. Cabezón actuó como mediador para facilitar su salida. Incluso Pedro León Gallo ofreció su propia casa como lugar de asilo al representante del gobierno centralista, propuesta que finalmente no prosperó. Silva Chávez terminó refugiándose en el Hospital, acompañado de un reducido contingente de soldados leales. Lo cierto es que, para entonces, la autoridad central en la provincia ya se encontraba definitivamente quebrada.

Posteriormente se produciría la designación de Pedro León Gallo como intendente de Atacama. Como ha señalado el investigador y  doctor en Historia,  Joaquín Fernández, no todos los sectores estaban convencidos de que Gallo debía asumir el liderazgo del movimiento; sin embargo, su mayor fortuna económica y su carisma personal terminaron imponiéndose. Gallo fue el primer intendente de Atacama nombrado siendo originario de la zona, y su designación constituyó un audaz golpe político de los notables locales, quienes de este modo se colocaron a la cabeza de la revolución, desplazando a los denominados “Rojos”, que era el sector mas popular.

Roberto Hernández, nos relata así  el momento de nominación del nuevo intendente de Atacama : “Después de desarrollados los sucesos  que ya dimos a conocer en la capital de Atacama, se verifico la proclamación por bando del nuevo jefe civil, que el pueblo en un comicio público había hecho   en la persona de don Pedro León Gallo. A las siete de la mañana, este nombraba como su secretario  al periodista  don José Nicolás Mujica.  Inmediatamente  se dispuso  este original decreto:  Por cuanto  el pueblo de Copiapó  ha recobrado su libertad  en la noche  que precede , operándose un cambio consiguiente  en el personal  de las autoridades, el pueblo de Copiapó ha hecho el nombramiento siguiente;  Nombrase  Intendente  de la  provincia de Atacama  al ciudadano  don Pedro León Gallo.

Por tanto, publíquese  por bando  y comuníquese.-  Copiapó 6 de enero de 1859.  – Pedro León Gallo . – J.N. Mujica Secretario” 

Comienza la revolución en Copiapó y en Atacama, el asalto estuvo al mando de Pedro Pablo Zapata y en el participo entre otros el joven  José Sierra, quien a la postre sería el último Intendente de Atacama del movimiento revolucionario.

Institucionalidad y expansión revolucionaria

Cuando hablamos de institucionalidad, nos referimos a que los hechos y acciones emprendidas por los revolucionarios —y especialmente por Pedro León Gallo— tuvieron como objetivo transformar el movimiento en un verdadero sujeto político-corporativo. Esto queda demostrado en sus acciones y órdenes sistemáticas, orientadas a generar un fuerte sentido de pertenencia tanto en la provincia como en los ejércitos y en todos quienes apoyaban el movimiento revolucionario. Entre estas medidas se pueden destacar las siguientes:

  1. a) Organización política.
    Se conformó un poder ejecutivo regional encabezado por Pedro León Gallo, quien asumió el cargo de Intendente de la provincia de Atacama, dotando al movimiento de una estructura de gobierno propia y con Nicolas Mujica como secretario de la Intendencia.
  2. b) Símbolos constituyentes.
    Se establecieron emblemas que reforzaron la identidad del proceso revolucionario. Destaca la bandera azul con estrella dorada, utilizada hasta el presente, y que hoy representa a toda la región. Esta bandera es absolutamente vinculada con los anclajes simbólicos de la región y con la riqueza argentífera de Chañarcillo. Fue  uno de los principales íconos de la revolución.

Se compuso un himno revolucionario llamado;  Canción Constituyente, cuyos versos corresponden a  Ramón Arancibia —actor permanente de los hechos de 1859—, se  dice que entonaba como una suerte de “marsellesa del pueblo chileno”. La música quedo a cargo de Antonio Billet.   Esta obra  – la Constituyente –  permaneció extraviada por más de 150 años  hasta que el historiador e investigador Rodrigo Zalaquett Fuente – Alba, profesional del Museo Regional de Atacama  y académico de GEA Atacama, la rastreo y finalmente la encontró   en enero de del año 2009.  Este himno volvió a sonar para la ciudadanía en la plaza de Copiapó el 14 de marzo de 2009,  esta vez los  arreglos y    dirección musical  del profesor de música Mauricio Morales, también  académico integrante de GEA Atacama.

Esta estética revolucionaria —como ha señalado el historiador Joaquín Fernández— otorgaba cohesión, sentido de pertenencia y la convicción de estar construyendo historia cada vez que el himno era entonado.

Otro de los grandes símbolos  fue la independencia económica de esta revolución, principalmente gracias al  peso constituyente, se acuñaron 400 mil pesos  del también llamado peso gallo, en monedas de 50 centavos y un peso. Las cueles podrán verse en la exhibición del nuevo Museo Regional de Atacama, en la sala de Historia.

Se conformó el Ejército del Norte y la Legión Huasquina, entre el 6 de enero y febrero de 1859. Los que contaron con su propia artillería, para tal efecto se fundieron cañones de bronce,  después de la revolución quedo  solo uno de ellos, que al día de hoy se encuentra  en el casino del regimiento Buin en Santiago.

Copiapó y su levantamiento revolucionario, tuvo la capacidad y la inteligencia para  organizar un poder ejecutivo, un ejército, enarbolar una bandera,  entonar un himno y  tener su  moneda propia —a lo que— hacía ver a la entonces provincia de  Atacama como una verdadera potencia industrial y política para la época.

El 5 de enero de 1859, producto del alzamiento de las y los copiapinos, en Atacama se inició un giro decisivo para que Chile fuera a un país y un Estado de carácter más liberal. Lamentablemente muchos de los ideales y de las necesidades  que buscaba resolver la rebelión de 1859, siguen, hasta el día de hoy, sin poder solucionarse  completamente.