Su primer paso en el Congreso dio el proyecto que crea un nuevo sistema de financiamiento de las Fuerzas Armadas, derogando la ley reservada del cobre que hasta ahora traspasa el 10% de las utilidades de las ventas del cobre a las ramas de la defensa nacional.
El proyecto fue aprobado por la Cámara de Diputados, de manera unánime en su idea de legislar y con amplia mayoría en particular, y quedó listo para ser debatido en segundo trámite en el Senado.
Los diputados aprobaron el mensaje y las indicaciones del Ejecutivo, mientras varias indicaciones de parlamentarios quedaron rechazadas.
El ministro de Defensa, Andrés Allamand, habló de una “votación histórica”, destacando que “más allá de algunas diferencias puntuales, en general la forma en que la Cámara ha abordado este proyecto es ejemplar”.
A su juicio, “esta votación refleja que la Cámara ha sido fiel a una tradición que la honra, que es que enmateria de Defensa y Relaciones Exteriores todos los temas se abordan con un criterio de Estado, separando los aspectos contingentes y de coyuntura y buscando siempre los mayores grados de consenso posible”.
La iniciativa establece un financiamiento de actividades generales y capacidades estratégicas de la defensa. Para las primeras, mantiene el financiamiento anual en la Ley de Presupuestos de la Nación, tal cual hoy se conoce. Para el financiamiento de las segundas, se crea un sistema compuesto por un presupuesto a 4 años y un Fondo de Contingencia.
El presupuesto de 4 años permitirá financiar tanto las inversiones de equipamiento bélico y su infraestructura asociada, como la operación y sostenimiento de esas inversiones, y el proceso de aprobación de este presupuesto plurianual se inserta en la tramitación normal de la Ley de Presupuestos.
El piso presupuestario, que fue criticado por parte de la oposición, pero que finalmente quedó establecido en el proyecto es de 70% del promedio de gasto de los últimos 10 años.